cirujano de rodilla
Tratamiento

Ligamento cruzado anterior

Descripción

El ligamento cruzado anterior o LCA es uno de los 4 ligamentos mayores de la rodilla, y es crucial para mantener su estabilidad. La lesión del ligamento cruzado anterior es una de las lesiones más frecuentes de la rodilla. Normalmente necesitará de una cirugía para reconstruirse y así poder recuperar la función normal de la articulación.

Aproximadamente la mitad de sus lesiones ocurren en combinación con lesiones de los meniscos, del cartílago o de otros ligamentos. Además de darle estabilidad a la rodilla, el LCA protege a los meniscos y al cartílago. Por ello, es frecuente que las lesiones del LCA no tratadas conduzcan a lesiones de estas estructuras de forma secundaria o tardía. A su vez, esto conducirá a un desarrollo acelerado hacia la artrosis.

La cirugía

La cirugía del ligamento cruzado anterior requiere del preciso conocimiento de la anatomía de sus inserciones y también de los otros ligamentos y estructuras de la rodilla.

En su trayectoria como anatomista y posterior desarrollo como cirujano, el Dr. Gelber ha ido adquiriendo un amplia habilidad en este campo, lo que le confiere un dominio particular a la hora de evaluar las lesiones y reconstruirlas lo más cercanamente posible a su estado fisiológico previo. La precisa localización de los túneles es el aspecto más importante de la cirugía del LCA. Tan es así, que su colocación sólo unos milímetros alejado de su posición óptima es la principal causa de fracasos de la reconstrucción del LCA.

En este contexto, la cirugía del LCA ha evolucionado drásticamente en los últimos años. No hace mucho tiempo atrás –e incluso en muchos sitios aún actualmente– el ligamento se reconstruía con un injerto situado muy central y vertical. Esto conducía a una persistencia de la inestabilidad rotacional, que es la más invalidante y limitante para el paciente. Se ha demostrado que la mejor forma de reconstruir el ligamento es reproduciendo su anatomía previa, ya que esto restituye mejor su correcta función en comparación a esas técnicas previas. El Dr. Gelber ha sido pionero en España en la introducción de esta técnica y de sus variantes de reconstrucción selectiva o parcial del ligamento. Múltiples son los trabajos científicos con los que el Dr. Gelber ha contribuido en este campo. Si bien el ligamento se divide funcionalmente en dos fascículos o haces, se ha demostrado que en las roturas completas no es necesario reconstruir individualmente a cada uno de ellos. Diferente es la situación de las roturas parciales del LCA, donde sólo uno de los fascículos se encuentra dañado. En estos casos, se requiere de precisión y experiencia para su tratamiento porque es determinante que mientras se reconstruya el haz dañado, se mantenga el fascículo sano indemne sin lesionarlo durante la cirugía.

La cirugía del ligamento cruzado anterior requiere del preciso conocimiento de la anatomía de sus inserciones y también de los otros ligamentos y estructuras de la rodilla.

Alternativas

Tendones isquiotibiales

Ya en el quirófano, el Dr. Gelber utiliza diferentes tipos de injertos para la reconstrucción del ligamento, siendo en la gran mayoría de casos obtenidos del propio paciente. Una alternativa es la utilización de los tendones isquiotibiales, que permiten su extracción a través de una pequeña incisión de 2 cm en la cara interna de la rodilla.

Esto resulta en menor dolor postoperatorio y mejores resultados cosméticos, a la vez que inmejorables resultados clínicos y deportivos.

Tendón cuadricipital

Otro tendón frecuentemente utilizado por el Dr. Gelber es el tendón cuadricipital. Esta alternativa la indica más habitualmente en cirugías de revisión de injertos de LCA que se han vuelto a romper.

Técnica de refuerzo anterolateral

Otro campo donde el Dr Gelber es impulsor mundial es en la llamada técnica de refuerzo anterolateral de la rodilla. Se ha demostrado ampliamente que en los pacientes con mayores demandas funcionales, como deportistas y menores de 25 años, reforzando la zona anterolateral de la rodilla con una tenodesis anterolateral o reconstrucción del ligamento anterolateral  se disminuye más de 3 veces la posibilidad de que el LCA reconstruido se rompa. Esto es así por el efecto soporte o colaborador que esta técnica anterolateral tiene con el LCA. Actualmente, el Dr. Gelber realiza esta combinación en el 70-80% de las reconstrucciones del LCA.

Tenodesis Extrarticular

Reconstrucción del Ligamento Antero Lateral

Otros tendones

Otra opción es el tendón rotuliano, pero por su posible consecuencia de dolor en posturas como colocarse en cuclillas, es una alternativa que actualmente no la utiliza como primera elección excepto en casos seleccionados. Por último, los tendones procedentes de bancos de tejidos son una alternativa válida, aunque por su mayor índice de roturas en personas muy deportivas y a que su curación requiere de mayor tiempo, son dejados como alternativa ante lesiones de múltiples ligamentos o en pacientes de muy baja demanda funcional. En resumen, cada uno de ellos tiene sus ventajas e inconvenientes, siendo utilizado finalmente el más adecuado a cada caso. La filosofía del Dr. Gelber es la de adaptarse él a cada caso concreto y no ofrecer el mismo tratamiento para personas que pueden tener condiciones totalmente diferentes.

Cuidados

Antes de la cirugía

Pruebas diagnósticas

El Dr. Gelber evalúa la rodilla mediante pruebas clínicas, radiografías y resonancia magnética para determinar si de hecho el LCA se encuentra lesionado. Todo esto ayudará a determinar si el LCA se encuentra intacto, o si presenta una lesión parcial o una lesión completa. Para el discernimiento diagnóstico y terapéutico entre los diferentes grados de lesión se requiere de precisión y experiencia.

Después de la cirugía

El día posterior a la cirugía y antes de marcharse a casa, el paciente recibe toda la información necesaria en relación a los cuidados postoperatorios  y deja el hospital con una cita a los 10 días aproximadamente, para revisar la herida quirúrgica y retirar los puntos.

Rehabilitación

El proceso de rehabilitación se considera clave en la reconstrucción del ligamento cruzado anterior. Es imprescindible que el paciente comprenda bien todo el proceso para poder recuperar el 100% de la función de la rodilla. Una de las complicaciones más frecuentes después de una cirugía del ligamento cruzado anterior es la pérdida de movilidad, especialmente la extensión. Esto conduce a cojera, debilidad del músculo cuádriceps y dolor en la región anterior de su rodilla. En este sentido, muchos estudios han demostrado que el peor momento para realizar la cirugía del LCA es cuando la misma es realizada con la rodilla hinchada, dolorosa y con poca movilidad. Por lo tanto, este riesgo es minimizado si la cirugía se retrasa algunas semanas una vez el momento de inflamación agudo haya pasado, recupere una movilidad completa o casi completa y pueda caminar prácticamente normal.

Fases Generales

FASE Ia (0-2 semanas)

Tiene como objetivo eliminar el derrame, el dolor, e iniciar la activación muscular.

FASE Ib (2-4 semanas)

Tiene como objetivo eliminar el derrame, ganar la extensión completa y recuperar el control de su pierna.

FASE II (Desde la semana 5 hasta conseguir los objetivos de la fase)

Tiene como objetivo normalizar la marcha, tener movilidad sin dolor y poder sostenerse sobre la pierna operada.

FASE III (desde objetivos cumplidos de fase II hasta semanas 12-16)

Su objetivo es tener un control sin dolor con ejercicios livianos y de bajo impacto.

FASE IV (desde objetivos cumplidos de fase III hasta semana 24-40)

Su objetivo es tener un buen control neuromuscular en ejercicios deportivos específicos de bajo impacto

FASE V: regreso a cualquier actividad deportiva

Aunque tenga la sensación de que su rodilla se encontraba de forma óptima muchas semanas antes de llegar a esta fase, el ligamento reconstruido atraviesa un período de remodelación que incluso llega a necesitar hasta 2 años para completarse. De cualquier manera, exceptuando los casos de deportistas de élite que requieren una incorporación precoz a su deporte, en los casos donde la práctica deportiva es más de tipo recreacional se aconseja evitar la actividad de pivotaje y de contacto hasta los 8 a 10 meses después de la cirugía.

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